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domingo, 4 de octubre de 2026

Hipólito Bouchard: una vida entre la tierra y el mar





Hipólito Bouchard nació en Francia en 1780 y llegó al Río de la Plata a comienzos del siglo XIX. Se incorporó a la causa de la Revolución y rápidamente abrazó la lucha por la independencia de las Provincias Unidas.

En 1812 se incorporó al Regimiento de Granaderos a Caballo creado por José de San Martín. Participó en el combate de San Lorenzo, el 3 de febrero de 1813, donde tuvo una destacada actuación y recibió el reconocimiento de sus superiores.

Pero Bouchard tenía una particular vocación por el mar. En los años siguientes se convirtió en uno de los principales marinos al servicio de la independencia argentina.

 Si hablamos de su gran viaje en La Argentina (1817-1819), los principales lugares donde realizó acciones fueron:

Madagascar: intervino contra buques dedicados al tráfico de esclavos. No fue un ataque contra Madagascar.

Filipinas: persiguió el comercio español y combatió en esas aguas; además rechazó el ataque de cinco barcos piratas malayos.

México: atacó Monterrey, California, entonces territorio del Virreinato de Nueva España. Bouchard tomó el fuerte durante varios días y allí flameó la bandera de las Provincias Unidas.

Nicaragua: atacó El Realejo, uno de los principales puertos de la región. Capturó dos barcos españoles y destruyó otros dos.

Pero antes de esa vuelta al mundo, durante la campaña corsaria de 1815-1816 con Guillermo Brown, también combatió en:

Chile, contra intereses y naves españolas.

Perú: atacó y bloqueó El Callao, la principal plaza naval española del Pacífico.

Ecuador: atacó fortificaciones próximas a Guayaquil.

Lo más impresionante

La Armada Argentina señala que durante los dos años del crucero de La Argentina, Bouchard y su tripulación protagonizaron 13 acciones navales importantes y capturaron o destruyeron 26 buques.

Su vida estuvo marcada por el coraje, la aventura y también por los conflictos propios de aquellos tiempos. Fue un hombre de carácter fuerte, dispuesto a arriesgarlo todo por la causa independentista.

Después de sus campañas navales, Bouchard se estableció en el Perú, donde continuó vinculado a la causa revolucionaria.

Murió allí en 1837, en circunstancias violentas, lejos de la tierra donde había comenzado su carrera militar.

Hoy su nombre permanece ligado a la historia naval argentina. Barrios, escuelas, calles, monumentos y buques llevan su nombre como homenaje a aquel francés que hizo de la bandera argentina una bandera de combate y la llevó por los mares del mundo.

Bouchard fue, en definitiva, un hombre de dos mundos: soldado en tierra y corsario en el mar.

Y por eso tu verso final resulta especialmente apropiado:

“Prócer de nuestra Patria,
así en la tierra como en el mar.”

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