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jueves, 30 de abril de 2020

LISTA DE GANADORES DE MENCIONES DEL 1 AL 10 PREMIO DEL II CERTAMEN INTERNACIONAL SHINCAL DE MICRORRELATOS A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS


PRIMERA MENCION

Potro salvaje


- ¡Bernardo San Juan! – gritó el capitán del Acorazado Pueyrredón, anclado en puerto inglés.
El indio dio un paso al frente en la formación de cubierta.
- ¿Habla alemán?– arremetió el capitán, absorto en los relámpagos negros de sus ojos, vibrantes en la arcilla de su cara.
-Ja, mein Herr – respondió Bernardo.
- ¿Usted es indio, apellido cristiano y habla alemán? – dijo retórico el oficial.
El voluntario de marina no respondió. ¿Cómo hacerlo? La sangre indígena galopaba por sus venas. A sus dos años había caído de un potro durante la huida de los suyos, al cruzar por la pampa preñada de colonias. El cura, al bautizarlo, agregó por apellido el nombre del santo patrono. Aquellas manos gringas, impiadosas, que asían un Veterly contra su pueblo, se habían hecho cuna y techo para criarlo.
- Lo que sea... será mi intérprete ante la Reina Victoria – afirmó el capitán.
Asintió. Le gustaba eso, pero más el mar, que brincaba como un potro salvaje. Como su sangre, que en la pampa santafesina se amalgamaría con sangre gringa en quince hijos con piel de arcilla. Sangre orgullosamente india que hasta su último corcoveo estaría a salvo de rencores hacia el cristiano.

 Julia Schulte
 Humboldt, Santa Fe, Argentina

Docente de Nivel Primario, en ejercicio de sus funciones.
Ávida lectora de novelas históricas.
Participante en certámenes literarios nacionales propiciados por la Biblioteca Popular “Beck y Herzog” de Humboldt, obteniendo Mención (año 2017), Segundo Premio (año 2018) y Primer Premio (año 2019) con la presentación de cuentos.


SEGUNDA MENCION 


Destino


Mi joven madre, enjuta y bella, es más alta que veinte hombres de pie. Su lábil figura inunda de gloria, vigor y tristeza a este valle seco.

Mi padre en cambio es viejo y huesudo. Apenas si pudo legarme la vida, cansado ya de tantos siglos de procrear. Su sabiduría nutrió al mismo valle que mi madre preside con orgullo. Sus raíces conocen a cada piedra y musgo del valle, a cada ñire, zorro o forma de vida por insignificante que sea. Mi vida es entonces testigo del tiempo. Mi vida es entonces el dolor de un arroyo seco, la muerte de un hombre agobiado, la lágrima de gozo del último nacimiento. Mi vida es entonces el suspiro profundo de su último esfuerzo.

Y abandoné los brazos de mi madre un triste día de otoño, empujado por el mismo viento que tantas veces enmendó al desierto. Y llegué a las manos de un pequeño que me lleva en un improvisado saco harapiento. ¡Así lo quiso mi madre tierra! ¡No seré macho ni hembra, joven o viejo! ¡No daré vida durante un milenio! Seré en cambio piñón que eligió esta tierra para alimentar a un a un pobre üñam hambriento.


 Gustavo J. M. Calanni


Escritor, músico y actor. He escrito un par de centenas de cuentos cortos y microrrelatos, una novela corta, dos ensayos de obra de teatro y una breve producción poética. Participo de un grupo cerrado de Facebook de microrrelatos con temáticas semanales, grupo con el cual he participado a la fecha de la edición de dos antologías de selecciones de microrrelatos editadas en la ciudad de Córdoba y presentadas en las ferias del libro de Carlos Paz ediciones 2016 y 2017. 


TERCERA MENCION


Coya


Sube por el sendero de piedras, el cerro parece hoy más escarpado que nunca y la guagüita ya pesa mucho en la mochila de trapo que carga en sus espaldas.



Brilla el sol de enero en los peñascos, y entre ellos, la coya busca las hierbas curativas para su rebelde y constante tos. Ya un poco de vira-vira y jarilla había juntado en el llano, allí donde encontró muerta a la cabrita que se le había perdido hacía varios días, por el estado en que estaba se nota que algún puma dio cuenta de ella y los cóndores también hicieron su trabajo.


Se viene el tiempo de sembrar el maíz, los nabos, y alguna que otra verdurita en la pequeña chacra que cuida tanto. Deberá aprovechar ahora, ya que pronto su embarazo le impedirá hacer, sin dificultad, esas labores pesadas y peligrosas para su condición, por lo menos la tranquiliza un poco el haber juntado bastante leña que cree, le alcanzará para todo el invierno.” Pueda ser que vuelva mañana Illampu”, masculla a veces para ella (en lengua quechua), su marido se fue a vender una mula hace ya casi tres meses…esa gota que baja por su mejilla cobriza no es de sudor…


Mario Norberto Sabbatella
  Chascomús,Prov. de Buenos Aires 
Tengo 71 años, casado con 2 hijos y fue en 1992 que como buscando una forma de expresar sentimientos, y sin ninguna otra pretensión, me puse a escribir poesía.
En aquella época me animé a mandar dos obras a un concurso organizado por “La manzana de las luces “donde me premiaron con una “mención especial”.
El vértigo de mis ocupaciones no me permitió dedicarle mucho tiempo y mis obritas fueron muy espaciadas.
Una vez jubilado, retomé con más aire y entusiasmo la escritura y fue en concursos de Editorial Dunken de Buenos Aires y luego “Letras como espada” de Toledo (España), que terminé entre los finalistas y mis obras “Por la simple Locura” y “Llamas” fueron publicadas en los libros “Vestigios de la vida” (Dunken) y “Reloj de Sol” (Letras como Espada) respectivamente, recibí un diploma de SADE por otro concurso y el décimo premio de vuestra organización en oportunidad de la temática por MALVINAS con mi obra “N.N”, el séptimo por “Madre Malvinas”


 CUARTA MENCION

Kiñerun (Juntos)


Miro sus ojos y sonrío. Ella no. Los suyos reflejan el rupanco en el tiempo. Suyai los colorea de intensidad. Bandadas de uñum revolotean en sus cejas. Mirando al sur, espera quieta el waiwén. Le ha prometido traer el sonido del kultrun, dicen las voces. Ella sostiene erguida el kepán azul que ondula suave sobre su cuerpo. Un cintillo de plata se pierde en su cabellera gris. La fuerza del antu ha estrellado su rostro con aspereza. 


Enmudecida su voz, a cada latido su pensamiento se vuelve más fuerte, trae voces que el mapudungun libera. Dicen que de niña aprendió con su madre a leer el cielo en las noches de verano, a escuchar los sonidos del agua, del viento, de los pájaros. Dicen también que una tristeza profunda la tiene allí, desde hace mucho, de pie, mirando el sur, esperando que el waiwén les regrese sus tierras manchadas de persecución, de locura y de muerte. Mis ojos derraman lágrimas. En la noche más larga del año, esperamos juntas el regreso de la luz sobre la tierra. Wiñoy Xipantu refleja su inicio en una lejana sombra sobre la montaña. Miro sus ojos. Mira los míos. Sonrío. Ella también.



Grisela Vilas


  Nací en Olavarría, provincia de Buenos Aires, Argentina, aunque vivo desde hace muchos años en la Ciudad Autónoma de buenos Aires.
Comencé escribiendo poesía en la adolescencia, encontré el ella un modo de expresar mis sentiçmientos y de explorar mi pensamiento. Unos años después, varios para ser sincera, encontré el deseo de escribir narrativa y es a lo que me dedico actualmente, me gusta invocar historias y personajes y desarrollarlos en el cuento, la novela y el microrrelato.
En el 2013 publiqué mi primer libro de cuentos “Sólo quiero que mueras por mí” y de su mano llegue a Mendoza en ocasión de presentarlo en la Feria del Libro de esa ciudad, un año después. Fui seleccionada para participar en varias antologías organizadas por editoriales y organizaciones literarias. También obtuve menciones en distintos certámenes de relatos breves. Mi proyecto actual es una novela.

 QUINTA MENCION

Un deseo para el año nuevo

Hoy es un día especial. Ayen Rayen (Flor Sonriente) se ha levantado muy temprano para orar en favor de la renovación de la Mapü (Madre Tierra). Mañana, veinticuatro de junio, se celebra We Tripantü, la nueva salida del sol y comienzan los preparativos para la fiesta.

Junto a su madre y hermanas cocinan los alimentos y el muday (bebida de maíz) que llevaran a la ruca. Todos están felices debido al comienzo de un nuevo ciclo de la vida, que marca el inicio de las cosechas y el fin de la siembra.
Al atardecer se dirigen a la ceremonia, la cual se realiza en un lugar sagrado. Ayen Rayen y su familia se reúnen alrededor del fogón para la cena. Luego inicia la observación cósmica, junto a los cantos y cuentos de los kimche (líderes espirituales). Antes del amanecer, a pesar del frío helado, los más valientes se dirigen al río para darse un baño de purificación.
El antü (sol) se asoma por las montañas, Ayen Rayen reza en silencio ante su aparición para pedirle por su gran deseo, el de encontrar esposo. Todos se saludan y gritan ¡Akuy we tripantu! (Llegó año nuevo!).


 Melisa Lourdes Mariani
  San José del Rincón - Santa Fe - Argentina

Biografía:

Melisa Mariani, de treinta y cinco años de edad, resido en Argentina, provincia de Santa Fe con mi esposo y mis dos hijos. Soy licenciada en biotecnología de profesión y actualmente me desempeño como docente. Siempre he estado vinculada a la enseñanza, ya sea escolar o particular. Hace algunos años mi pasión por la lectura me fomentó a escribir mis propios relatos.

SEXTA MENCION


Ariscos



Con su cara aindiada, un bebé en brazos y dos niños pequeños prendidos de su pollera, entró al hospital. Cruzó la sala de espera y llegó hasta la mesa donde la enfermera listaba los nombres de los pacientes, hasta llegar a veinte. Los demás deberían volver otro día. Ella no entendía de letras ni de relojes. Desconfiaba de los hospitales. En invierno, con el frío tremendo, debía llegar de madrugada; en verano, anotaban hasta con el sol alto. Hoy tuvo suerte. La enfermera después de preguntarle si llevaban su apellido, se limitó a escribir el nombre de sus tres hijos. Amamantó mientras esperaba, sentada en un banco de madera sin respaldo, y los dos varoncitos jugaban en el suelo con una botella de plástico. 

El doctor llegó con pasos largos y apurados. “Navanquirí”, llamó la enfermera. La mujer de piel cetrina y ojos rasgados entró con temor al consultorio. El médico, sin mirarla, revisó a los tres niños. Trazó líneas azules en un papel y se lo entregó. Ella salió del hospital con el papel en la mano, su bebé en brazos y los dos niños pequeños prendidos de su pollera.



María Nélida Pedernera,  
  Reconquista, Santa Fe, Argentina  


María Nélida Pedernera, psicóloga (UNR) y licenciada en Educación (UVQ), desarrolló su actividad profesional institucional en el Hospital Central de Reconquista y en el Instituto Superior de Profesorado N° 4.


SEPTIMA MENCION

El oscuro despertar


En una guardia de hospital de pueblo, una médica descansaba de su intensa noche de trabajo en una camilla. Un hombre de aspecto harapiento ingresó a la sala, dirigiéndole solo un asentimiento de cabeza.
—Antes no había hospitales ni médicos, solo chamanes y curanderas—reflexionó el hombre. La médica lo miró atentamente. —Esta zona estaba habitada por ranqueles y, en aquellos tiempos, no había lugar para la ciencia. Cuando lo hubo, los originarios fuimos despojados de nuestras tierras.
— ¿Fuimos? ¿Es usted descendiente de ranqueles?—cuestionó ella. — ¿Necesita atención médica?
—Una legión de nómadas, cazadores, iluminados por el fuego de nuestro dios—siguió diciendo el hombre, ignorando a la médica. —Oscurecidos por la civilización, mutilados por quienes nos llamaron barbarie.
—Pero ¿qué dice? Usted está demente.
El hombre rió socarronamente, se dio media vuelta y regresó por donde había llegado. La médica se puso de pie, pero al salir de la sala, solo se encontró en un oscuro pasillo.
De repente abrió los ojos. Todo había sido un sueño. Salió de la tienda hecha de pieles. A lo lejos, unos hombres uniformados llegaban a caballo con armas en sus manos.



Zoe Donatella Amorini
 San Fernando, Buenos Aires, Argentina  

Mi nombre es Zoe Amorini, tengo diecinueve años y vivo en San Fernando, Buenos Aires. Soy estudiante de la carrera de Contabilidad en la Universidad de Buenos Aires. Estudié Abogacía en la Universidad de San Andrés (Buenos Aires) mediante una beca que por motivos personales tuve que abandonar.
La escritura es mi pasión desde que tengo memoria. Desde niña escribía cuentos y relatos, aunque mi inicio en el mundo de la escritura lo considero a los trece años, cuando me propuse hacer mi propia novela.
Mi sueño es llegar a convertirme en una escritora profesional y trabajar de esto que es lo que más me gusta, que es mi pasión por sobre todas las cosas. Para llegar a eso, voy paso a paso, empezando por participar de este concurso y esperando resultar victoriosa.




OCTAVA MENCION

El Actor

- “¡Soy Hokash, de la tribu Silkpún!” - declamó Horacio- “Y digo que los invasores nada han respetado, ni a la Madre Tierra, ni al Hacedor de Todo, ni a nosotros mismos. Nos han impuesto su dialecto, sus costumbres, sus pestes, sus vicios. Su dinero y su codicia. Nos han envilecido, han arruinado nuestro futuro. Ya nada será como antes.”

Estaba acostumbrado a recitar ese parlamento, pero le inyectaba, desde su corazón, un énfasis de agonía, un fulgor de sol antiguo. No pocos turistas, en el amplio anfiteatro que daba a la playa, pensaron que su avasallante verba merecía una propina digna, pues el fuego fanático de la declaración escondía un sutil deseo económico.
Después siguió el silencio, y luego un aplauso feliz, confeccionado con retazos de la satisfacción por la ducha caliente que aguardaba en el hotel, la cena gourmet, la cama mullida. Horacio sonrió, se dejó fotografiar, repartió apretones de manos, recibió monedas.
Al final los turistas vaciaron las escalinatas. Él se secó la transpiración en el pequeño vestidor, y abrió una lata de cerveza. Entonces Hokash, de la tribu Silkpún, luego de haberla bebido de un sorbo, escondió el rostro entre las manos y lloró.


Ernesto Daniel  Bollini

 CIUDAD DE BUENOS AIRES - ARGENTINA


Nacido casualmente en Inglaterra, Londres, el 30/12/1959. Argentino por opción. Farmacéutico. Casado en segundas nupcias. Cuatro hijos. Cinco novelas inéditas. Varios relatos publicados en antologías de Argentina y España.


NOVENA MENCION

  El Mensajero


Estaba enojada con todo. Con todos. Inconforme. Las lentas horas de viaje al noroeste constituyó la confirmación del malestar y su decisión de renunciar a la existencia edificada. Incertidumbre, de ese modo calificaba su situación, mientras el sol de enero obstruía la visión de las piedras huacas del Shincal de Quimivil. Horas después, un sonido la despertó. A su lado, un hombre joven vestido con una túnica, sandalias y plumas blancas sobre la cabeza, soplaba una trompeta de caracol, un pututu. De inmediato, la arqueóloga recordó a los chasquis, los veloces mensajeros que décadas antes había estudiado. El joven levantó su Quipu y en quechua trasmitió un mensaje, que la arqueóloga sin conocer el idioma, extrañamente comprendió: “No permitas que Supay te dañe. Levanta tu ánima de la sepultura que tú has construido, y vuelve a vivir. Atraviesa la Roca Raja y purifícate. Tienes una misión: ayudar a Pacha Mama.” Pronunciada la última palabra, el mensajero emprendió su veloz marcha. “¿Sueño o alucinación?” se interrogó la antropóloga, y buscó un vestigio del extraño visitante. De repente, frente a ella vio una Piedra Raja que al llegar a la excavación no había observado. Impresionada y curiosa, avanzó hacia ella.



Cintia Elisabet Ugarte

Casilda, Santa Fe, Argentina
breve biografía: "Desde pequeña comencé a escribir y concurrir a talleres literarios, actividades que por alguna razón desconocida deje de realizar a los 16 años. Hoy, con 29 años intento recuperar  mi esencia, y crear otros mundos, otras realidades mediante la literatura, y el teatro, (el cual, se ha convertido en una gran pasión hace 6 años).  Trabajo como abogada (UNR) y mediadora (UCA) en Casilda, una ciudad pequeña del sur santafesino." 



DECIMA MENCION




Nativo

Sangre hermana derramada sobre tu pachamama, tu inocencia te condenó al engaño, viendo en el recién llegado, un enviado divino, que ante tu alarido desgarrador, te acorralo como salvaje, pretendiendo que te inclines a un Inti crucificado, sobre tu Viracocha sagrado cimentó basílicas ignoradas, a tu lengua encastillo, asalto tu canto, tus templos y tu voz.

Cepa de montaña y llanura agreste, cimarrón, semilla de roble, espiga y marlo de abundancia, camaleón de selva, piel firme y morena que brilla bajo el sol. Tu alma bailo en danza de viento y de río de olitas retraídas.
Tienes la fuerza del pampero y corazón noble acuña amistad. Aunque apuñalen tu cuerpo no lograran borrarte, pues eres esencia aguerrida que está en el aire, en el ciprés, el manantial, el Aconcagua y la quebrada, en el sol, en las águilas y en el canto del erque.
|-¡Batalla sin armas y mira de frente, planta bandera, cóndores y plumas en tu tierra, ama tu raza y toma a quienes te sabemos hijo y hermano, misma sangre en mis venas mestizas, tu estirpe es la mía, te respeto y te honro, te agradezco tu legado y te deseo eternamente, rebelde y en libertad!

  Mariela Silvina Saavedra
  Necochea, Buenos Aires, Argentina
Soy nacida en la hermosa ciudad de Necochea, ubicada en la costa atlantica argentina, lugar al que amo, más allá de su belleza, su mar ha sido inspirador de varios poemas.  La vida me regaló una hermosa hija, a la que recurro a la hora de necesitar una crítica, escribir es algo que me encanta hacer, me permite ir más allá, a lugares remotos pero posibles en mi imaginación. 





sábado, 18 de agosto de 2018

2° AL 10° PREMIO y MENCIONES ESPECIALES DEL IV CERTAMEN INTERNACIONAL DE POESÍA MALVINAS AYER, HOY Y SIEMPRE

SEGUNDO PREMIO




MALVINAS




Con ojos cerrados,

bañados de liquidas perlas,
recuerdan tus soledades
Mi mano escribe, el corazón suspira



Y casi llego a percibir

esas frías madrugadas
en las que aquellos jóvenes
juraron protegerte...



Me llega el olor a pólvora

los ruidos extraños
el sabor amargo
los sueños marchitos



Se acomodan sutilmente

los asombros nuevos
el valor supremo
los amigos perdidos.



Y como en un rosario mágico

de cuentas viejas y ajadas
se desgranan sus voces,
atiborradas de nostalgias.





Antonia Russo
San Nicolás, Bs As , Argentina





TERCER PREMIO

EN LAS PUERTAS DEL CIELO


Se funden en un abrazo

allí en las puertas del cielo
él ha salido a esperarla
ella da fin a su duelo.


Al fin hoy puede abrazarlo

como cuando era pequeño
tantos años de llorarlo
tantos de echarlo de menos.


El hijo que en Malvinas

dio la vida por su pueblo
la madre de aquel soldado
que ha sufrido por perderlo.


Se miran y se sonríen

felices por el reencuentro
luego se van lentamente
por un eterno sendero.


Descansa en paz hoy la madre

tiene su rostro sereno
sus ojos ha entornado
su alma emprende vuelo.


Se funden en un abrazo

allí en las puertas del cielo
él ha salido a esperarla
ella ha llegado sonriendo


Sentimientos encontrados

tiene este día mi verso
porque hay tristeza en la tierra
y hay alegría en el cielo.




José Luis Alarcón

Calchaquí, Santa Fe


CUARTO PREMIO


MALVINAS, PROHIBIDO OLVIDAR

Marcho a las islas, al viento
donde convoca el deber.
A cumplir el juramento
de la patria defender.                    

Soy soldado, soy obrero
estudiante, profesor
campesino, jornalero
tal vez poeta o cantor…

Soy el hijo de esa madre
soy el amor de ese amor
soy tu hermano, soy tu padre
frutos del mismo dolor

No temo al cruel enemigo
ni el rugido del cañón
solo le temo al olvido
de mi pueblo, mi Nación.

Malvinas quizás tu suelo
o el frio lecho del mar
la inmensidad de tu cielo
sean mi tumba, mi lugar…                  

Argentino no me olvides
ni me niegues… aquí estoy
que la Patria que recibes
es la vida que yo doy.






Juan Osvaldo Barrios
Cañada Seca - Bs As



QUINTO PREMIO


Y el cielo se fue nublando

La bruma borra las costas
pero no borra recuerdos;
ni el rostro de los amados
ni las trincheras de infierno.

Sopla el viento torpemente
quiere sepultar silencios,
esos, que dejó la guerra;
esos que calan los huesos.                                                                              

Las olas roen las orillas,
quieren asomarse al puerto.
No entienden lo que ha pasado.
Se ha callado el traqueteo
de fusiles y metrallas,
de cañones y morteros.

Algunas aves escarban
como presintiendo restos.
En el fondo de las aguas
nació a la muerte un crucero
y el cielo se fue nublando
con los pájaros de acero.

Cuántas almas deambulando
por esos campos sureños
dejaron la Soledad
sobre los brazos maternos.
Hoy son parte de la historia,
son recuerdo, son silencio;
las Malvinas sólo el suelo
que en el sur guardan sus sueños
para cantarle a la paz
eterna a pesar del hielo.




María Rosa Rzepka
Quilmes 


SEXTO PREMIO




UN SUEÑO EN MALVINAS 
(a una novia)

Él, duerme en Malvinas.
Ella, discurre su suerte sombría,
                    sin quejas.
Muere en la penumbra
                    de su propia pena.
Caminos de arena, distancias y tiempos
       recorren la ausencia
          desde su silencio.

Le ofrendó la vida una ilusión nueva
           y quiso, agobiada,
            olvidar su pena.
Subió los recuerdos al tren de los vientos.
    Levantó murallas a su sentimiento.

      Volvió la nostalgia,
       rompió las murallas,
         tejió sus memorias
para que anidaran todos los recuerdos,
            todas las palabras,
el adiós, el beso y aquella mirada.
Y en la celda oculta por mares sureños
un canto a la vida
¡ha quedado preso!


Mirta Angela Molineris

Campana Pcia. de Bs. As,


SEPTIMO PREMIO

  
MADRE MALVINAS



Algún día sabré tu nombre, soldadito argentino,

descansas en mi vientre como un niño dormido.
Pasaron muchos años y aún no te he parido,
tus sueños y tu sangre en mi seno has vertido.
Mi tierra es tu tierra y por eso has venido,
porque he sido usurpada por pirata enemigo.

Tendré tu identidad, porque ese es mi destino,
algún día sabré tu nombre, soldadito argentino,
y  en una roca Patria quedará esculpido.
Así podrán nombrarte los viejos y los niños,
así tu sacrificio podrá tener sentido.
Tu cruz tendrá tu nombre, soldadito argentino.





Mario Norberto Sabbatella
Chascomús,Prov. de Buenos Aires



OCTAVO PREMIO

¡VOLVERÁN!...

Ruge el tiempo con neblina
De la Patria justiciera;
Aquella lucha certera
por nuestras Islas Malvinas,
porque son bien argentinas,
no ha tenido parangón;
en la lucha el corazón
se ensanchó cual universo
y aunque el destino fue adverso,
es muy nuestra la razón.

Se demostró valentía
en toda su dimensión;
de pie toda la Nación,
por lo nuestro se pedía;
nadie la muerte quería,
pero un pueblo soberano
y con sentimientos sanos,
Es dueño de reclamar
Y se unió para luchar
Por un ideal humano.

La lucha fue desigual,
A nadie le cabe duda
Y aunque la crueldad fue cruda
Se batió de igual a igual
Y si la cosa salió mal
No ha sido por cobardía;
Fue muy grande la osadía
Por recuperar lo nuestro,
Nadie porque sí, moría.

Que quede bien claro, Universo:
son muy nuestras Las Malvinas;
Son netamente argentinas,
Desde el anverso al reverso
Y como digo en mis versos,
Nos tendrán que devolver;
Podrá, tal vez, no querer,
Pero no tienen argumento
Y yo acá en el pecho siento:
¡LAS MALVINAS, HAN DE VOLVER!...




JUAN CARLOS GRUSKI, 
Avellaneda (Santa Fe)



NOVENO PREMIO

Las cruces

Ciento dolor en el alma
desde aquella encrucijada,
que nos llenó de desdicha
por las Islas usurpadas.

El dolor lo llevo prendido
como una daga clavada,
me está matando de a poco
y a mi vida la desangra.

Porque la herida es profunda
y no encuentro la calma,
ya sólo soy una sombra
de aquella vida pasada.

Nos han quitado Malvinas
nos han quitado una hermana,
sólo han quedado las cruces
de los hermanos que faltan.

Cerrará sólo mi herida cuando
vea flamear la celeste y blanca
y vuelvan las Islas Malvinas
al corazón, de nuestra Patria





Francisco Martín Islas

Trenque Lauquen Prov. Bs. As.



DÉCIMO PREMIO

A LAS MALVINAS

Lastimadas por rachas del oeste,
se despueblan de vida, sus estepas.
O embrujan navegantes cual sirenas,
si las nieblas cerradas las envuelven.

Mas la estoica verónica florece
y sus aromas, por el gris, dispersa.
O esa, la planta de barniz, entrega,
a las colinas, almohadones verdes.

En sus tierras adustas se quedaron
nuestros héroes dormidos en la gloria.
Mas las voces del viento penetrando

los silentes relieves con inquina
gritarán su mensaje a las memorias:
LAS MALVINAS SON ISLAS ARGENTINAS.



Delia Beatriz Chinellato
Capitán Bermúdez, Santa Fe, Argentina.  







MENCIÓN ESPECIAL

VUELO

Busca en el nudo de la niebla
en su ojo ciego
lo que le azota el alma a veces
y lo deja tan lejos.
No está allí
está en el silencio
en el gris cerrado
que gobierna ese mundo extraño
y en ese pájaro
que espeja su vuelo sobre el mar
y migra ausente hacia

Cecilia Galeano, 
Ciudad Autónoma Buenos Aires 





MENCIÓN ESPECIAL

CANTO HEROICO A MALVINAS

ABARCAME MALVINAS
HEXAMETRO DE ESTRELLAS
CON TU FECHA VIRIL
DE PATRIA Y SUEÑO
PASTA DE RÍO
Y TRONCO SIDERAL HACIA LA GLORIA….
EN EL SUELO
DE LA TARDE HEROICA
MIRO TU FRENTE
SOBRE EL PUÑAL DE LA BRAVURA
LIBERADA EN EL GESTO Y EN LA IDEA
COMO UN HONDO CREPÚSCULO HACIA
EL HOMBRE…..
NO ASUMO ESTE DESTIERRO
AQUÍ SOBRE LA TIERRA
ELOGIO SIN EMBARGO LA FUERZA DE MI CANTO
NO ENTIENDO,HERMANO
VÍNCULO DE CARNE
TU SILENCIO CADA VEZ QUE TE ASFIXIAN
CADA VEZ QUE MUERES CON FUNERALES ANONIMOS
Y TE CRECEN SUDORES EN LOS OJOS…
POR QUÉ TE ENTIERRAN TAN HONDO?
NO ENTIENDO…
MARCHEMOS SIN YELMO,SIN ADARGA
SIN LIMITES,NI ESPACIOS
A CONQUISTAR LA TIERRA….
JAMÁS MORIREMOS EN EL TIEMPO!
AY MI DULCE PAÍS ENAJENADO!
MALVINAS…..SIEMPRE MALVINAS!
PASTA DE RÍO Y TRONCO SIDERAL HACIA LA GLORIA….




José Luis Cardozo Marichal
Durazno, Uruguay




MENCION ESPECIAL

EN MALVINAS 

En Malvinas
Un día fue su hijo
lleno de sueños,
hoy vuelve ella
duelen los huesos.
Un mismo cielo diáfano,
un poco de viento,
un paisaje casi desolado,
un mar inmenso.
Él ofrendó su vida
y descansa en su suelo.
Su tumba tiene nombre,
el llanto duele menos.
Orgullo en el pecho argentino,
en todo el cuerpo abatimiento.
La Patria te agradece y te saluda
madre del soldado muerto.






Silvia Alicia Balbuena
Rosario – Santa Fe





MENCION ESPECIAL


DIGO MALVINAS  

Digo Malvinas…
Digo Malvinas
y me duele el dolor de tanto olvido,
la indiferencia de un país
que aún está cautivo
de su manía de grandeza
de las largas divisiones que sólo han servido
para que el tiempo se lleve en oleajes de sal
todo el coraje vertido.
Digo Malvinas
y escucho el rumor
del agua en las rocas, el bramido de un avión
el eco de la metralla
y el silencio de un fusil en la derrota
y un casco caído y ojos que no ven
y manos que se aferran a la tierra
como quien se aferra a una esperanza remota…
Digo Malvinas
y digo una oración
por los que se quedaron, por los que no volvieron
por los que sufren los recuerdos y el dolor
por los que esperan el milagro de una ofrenda
y se van quedando sin esperanzas,
sin sombras, sin voz…
Digo Malvinas
y miro las calles vacías de color
sin nombres, sin evocaciones
sin rostros, sin aquellas miradas
que el fuego de la patria iluminó
sin tiempo para acariciar esa bandera
que manchada de sangre, en el sur se hundió.
Digo Malvinas
y por más que me digan
que los pueblos libres te proclaman argentina,
yo se que allá en el sur
tan lejanas, tan frías, tan solas siguen siendo tan cautivas
que hasta el nombre de la patria se olvidó…
Digo Malvinas…
digo cruces blancas, digo tristezas…
y siento dolor…



OSCAR ALBERTO LÓPEZ

Junín, Mendoza, Argentina




  Mención Especial




ROMANCE DE AMOR ETERNO




Malvinas es un lamento
muy triste y desgarrador
de nuestra historia argentina
que entre las islas quedó.
Entre explosiones y truenos
la voz del horror se oyó
estremeciendo el silencio
y ahogando cualquier rumor.
En medio de la metralla,
fuego y bala de cañón,
transcurría la disputa
que a dos tierras enfrentó.
Argentina se deshizo
y en pedazos padeció,
al ver morir a sus hijos
sin encontrar la razón.
Malvinas quedó tan sola,
de soledad y de amor,
que fue buscando entre nubes
cómo calmar su dolor.
Y allá se quedó esperando,
corazón partido en dos:
cruces blancas hoy señalan
el sitio de eterno amor.




Nélida Miriam Robledo