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miércoles, 14 de octubre de 2026

PUERTO QUEQUÉN: PONGAN LAS BARBAS EN REMOJO



Después no digan que no les avisamos

El nuevo presidente del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén y el gobernador de la provincia harían bien en poner las barbas en remojo. Después no digan que nadie les avisó.

Son las siete de la mañana y hoy vamos a abordar un tema que puede resultar polémico. Todo nuestro planteo se sostiene sobre una pregunta fundamental:

¿Cómo es posible que, frente a los problemas de conducción y las oportunidades de desarrollo que tiene Puerto Quequén, no se advierta una política más firme, planificada y eficaz?

No pretendemos tener todas las respuestas. Pero tenemos derecho a preguntar, analizar y exigir explicaciones. Una cosa es formular una acusación sin pruebas y otra muy distinta es señalar problemas que merecen ser investigados y corregidos.

La conducción y sus responsabilidades

En primer lugar, corresponde revisar la estructura jerárquica del puerto, las remuneraciones, las funciones asignadas y los resultados obtenidos. ¿Cada puesto está ocupado por personal con la formación, la experiencia y la capacidad necesarias? ¿Existen criterios transparentes para las designaciones y evaluaciones?

También es razonable preguntar si los vínculos personales o familiares pueden influir en esas decisiones. No afirmamos que exista una irregularidad por el solo hecho de que haya relaciones personales: reclamamos que la idoneidad sea el criterio principal y que las designaciones puedan justificarse con información verificable.

En una institución estratégica, las cuentas claras conservan la amistad. La sociedad tiene derecho a conocer cómo se utilizan los recursos y qué resultados obtiene a cambio.

Mientras tanto, dentro del puerto se acumulan preocupaciones. Y como dice el refrán, quien siembra vientos cosecha tempestades.

Durante la presidencia de Jorge Álvaro, según nuestra apreciación, hubo mayor tranquilidad en determinados aspectos de la gestión. Consideramos que procuraba anticiparse a los conflictos gremiales y buscar soluciones antes de que los problemas se agravaran. Esa experiencia merece ser examinada, porque en la actividad portuaria la prevención y el diálogo son fundamentales.

Más vale prevenir que curar.

El paro de camiones: ¿se pudo evitar?

El paro de camiones ocurrido este año dejó una enseñanza que no deberíamos ignorar: los conflictos portuarios pueden tener consecuencias que van mucho más allá de las partes involucradas.

En un país con inflación, los desacuerdos por tarifas, costos operativos y condiciones de trabajo son previsibles. Por eso sostenemos que una conducción experimentada, respaldada por asesores idóneos y conocedores de la actividad, debería anticiparse a esas dificultades.

¿Se pueden eliminar todos los conflictos? No sería serio garantizarlo. Pero sí se puede trabajar para prevenir los evitables, negociar antes de llegar a una paralización y reducir sus consecuencias.

La experiencia de un presidente se demuestra, sobre todo, en su capacidad para anticiparse a los problemas, no solamente en su reacción cuando ya estallaron.

A nuestro entender, la falta de experiencia y de asesoramiento técnico adecuado pudo haber contribuido a que el conflicto llegara a ese punto. Para establecer las responsabilidades concretas, naturalmente, habría que examinar las negociaciones, las decisiones adoptadas y la actuación de las partes.

Un puerto paralizado afecta a transportistas, productores, empresas y trabajadores; puede comprometer exportaciones y perjudicar el ingreso de divisas. En una Argentina que necesita generar actividad y empleo, estos riesgos requieren la máxima atención.

Señor gobernador: usted también debe responder

Aquí hay una responsabilidad política que no podemos pasar por alto.

El gobernador interviene en la designación de las autoridades del Consorcio. Por eso, además de elegir a quien considera adecuado, debe evaluar su desempeño y exigirle resultados. No alcanza con nombrar a un presidente y esperar que los problemas se resuelvan solos.

Además, el Gobierno provincial dispone de herramientas políticas e institucionales para facilitar el diálogo entre los sectores involucrados, contribuir a prevenir conflictos y coordinar políticas de desarrollo.

Esto no significa que el gobernador pueda resolver unilateralmente cada disputa. Significa que tiene la responsabilidad de utilizar sus atribuciones para promover soluciones y controlar la gestión de quienes designa.

Si la conducción no está a la altura de las circunstancias, corresponde revisar el rumbo. Quien tiene la responsabilidad de elegir también debe hacerse cargo de evaluar los resultados.

Por eso le preguntamos: ¿Qué plan tiene la provincia para que Puerto Quequén deje de administrar solamente la actividad cotidiana y se convierta en un verdadero motor de desarrollo regional?

Un puerto necesita proyectos, no solamente anuncios

Puerto Quequén necesita una relación permanente con los sectores productivos de su hinterland, es decir, su zona de influencia económica. Debe promover acuerdos con universidades, municipios, empresas pesqueras y otros actores productivos.

También es necesario estudiar la modernización ferroviaria, mejorar los caminos y evaluar la incorporación de una estación de contenedores que facilite el transporte de mercaderías con mayor valor agregado.

No basta con enumerar proyectos. Hay que analizar su viabilidad, calcular costos, buscar financiamiento y establecer plazos de ejecución.

Se anunciaron iniciativas que despertaron expectativas. Entre ellas, el soterramiento de las líneas eléctricas de alta tensión y el nuevo puente Ezcurra, que podría tener relevancia para la integración y la logística portuaria. Sus respectivos estados y posibilidades de concreción merecen información pública y actualizada.

Porque del dicho al hecho hay mucho trecho. Los anuncios no mejoran por sí solos la infraestructura ni crean puestos de trabajo. La comunidad necesita saber qué se hará, cuándo, con qué recursos y bajo qué responsabilidades.

Y llegamos a la pregunta central de este video:

¿Cuándo va a volver Puerto Quequén a ser un punto de desarrollo significativo para toda la región y no solamente una estructura dedicada a sostener su funcionamiento cotidiano?

Idoneidad, transparencia y desarrollo

Para conducir un puerto de esta importancia hacen falta conocimientos de comercio exterior, logística, infraestructura y negocios portuarios. La política es necesaria para establecer prioridades y construir acuerdos, pero no puede reemplazar la capacidad técnica.

El licenciado Luis Musolino, a quien identificamos por sus conocimientos en materia portuaria, ha puesto el acento en la importancia de la preparación para conducir instituciones de esta naturaleza. Compartimos ese criterio: los cargos deben responder a las necesidades de la institución y no convertirse en premios o soluciones personales.

Del mismo modo, los contratos, los gastos y las decisiones administrativas deben poder examinarse. Si existen dudas, hay que aclararlas con documentos, controles y rendición de cuentas. No corresponde dar por probados hechos que no se han demostrado, pero tampoco ignorar preguntas legítimas.

Puerto Quequén tiene una ubicación estratégica, una importante zona productiva y capacidad para contribuir al crecimiento de Necochea, Quequén y toda la región. Sin embargo, el potencial no se transforma automáticamente en prosperidad: hacen falta planificación, inversiones, coordinación y continuidad.

Una advertencia que todavía puede ser escuchada

Señor gobernador: usted tiene la responsabilidad política de exigir una gestión eficiente y de utilizar sus atribuciones para impulsar los cambios necesarios. Al nuevo presidente del Consorcio le corresponde demostrar que cuenta con la experiencia, el equipo y la capacidad para cumplir esa tarea.

No queremos que el puerto fracase. Queremos que crezca, genere trabajo, aumente las oportunidades para las empresas de la región y contribuya al desarrollo nacional.

No estamos anunciando una catástrofe. Estamos señalando riesgos y reclamando medidas preventivas. Gobernar es prever, corregir a tiempo es demostrar inteligencia y escuchar las críticas también forma parte de una gestión responsable.

Por eso terminamos con dos preguntas:

¿Están las autoridades preparadas para anticiparse a los conflictos y desarrollar todo el potencial de Puerto Quequén?

¿Quién asumirá la responsabilidad política si se dejan pasar las oportunidades y una crisis evitable termina perjudicando a toda la región?

Todavía están a tiempo de demostrar que pueden cambiar el rumbo.

Pongan las barbas en remojo. Después no digan que no les avisamos.