Elena Greenhill, hacia 1900.
DESAFIÓ A LA POLICÍA EN LA PATAGONIA
Una mujer, un Winchester y una vida fuera de la ley
Por Carlos Bonserio — Plaza de los Poetas
1. Una inglesa en la inmensidad patagónica
La Patagonia de fines del siglo XIX y comienzos del XX era una tierra de horizontes interminables, caminos polvorientos, puestos aislados y grandes arreos de ganado. En aquel escenario apareció una mujer que terminaría convirtiéndose en leyenda: Elena Greenhill Blacker, conocida como la Inglesa Bandolera.
Había nacido en Inglaterra y llegó a Chile siendo adolescente. En 1894, con apenas diecinueve años, se casó con Manuel de la Cruz Astete, un comerciante chileno vinculado al movimiento de ganado. Más tarde cruzó los Andes y se estableció en territorio argentino.
En la frontera patagónica, donde las autoridades estaban lejos y los conflictos por la propiedad eran frecuentes, Elena aprendió a montar y a manejar armas. Su vida tomó un rumbo muy distinto del que la sociedad de su época reservaba a las mujeres.
2. El Winchester y la fama de la Inglesa
Los relatos sobre Greenhill destacan su puntería y su destreza con las armas. El escritor patagónico Elías Chucair, que recogió testimonios de antiguos pobladores, contribuyó a preservar su historia.
Se contaba que acertaba a blancos pequeños con notable precisión. El Winchester se convirtió en parte inseparable de su imagen, junto con las botas, el chambergo y la ropa de hombre que, según las versiones, solía vestir.
Su fama creció en una región donde los robos de ganado, el contrabando y las disputas entre pobladores y autoridades formaban parte de una realidad compleja.
Un proverbio inglés dice: “Where there's a will, there's a way”: «Querer es poder». Elena tenía voluntad y audacia, aunque las empleara en actividades que la llevaron a enfrentarse con la ley.
3. Tres mil ovejas y un comisario en apuros
Uno de los episodios más conocidos de su vida ocurrió hacia 1909, cuando Elena y sus compañeros fueron acusados de participar en el robo de un gran rebaño de ovejas. Las versiones más difundidas hablan de tres mil animales.
Una partida policial llegó para exigir los documentos que acreditaran la propiedad del ganado. Según los relatos, el procedimiento terminó en un enfrentamiento armado y los policías quedaron a merced de los bandoleros.
La anécdota más repetida sostiene que Elena y sus compañeros desarmaron al comisario y a su ayudante, los despojaron de sus ropas y los obligaron a realizar tareas domésticas antes de liberarlos.
Los detalles varían según las fuentes y no todos pueden confirmarse documentalmente. Sin embargo, la historia contribuyó a alimentar la fama de la Inglesa y el resentimiento de las autoridades.
Como dice el refrán criollo: «No hay que escupir para arriba». La partida había llegado para imponer la ley y, según la leyenda, terminó protagonizando una humillación que se recordaría durante años.
4. Una vida fuera de las convenciones
La vida de Elena estuvo marcada por relaciones sentimentales, desplazamientos y conflictos. Después de su matrimonio con Astete, su nombre quedó vinculado a otros hombres que compartieron con ella distintos tramos de su trayectoria.
En aquella frontera, el comercio legal podía mezclarse con el contrabando y el robo de ganado. Greenhill terminó asociada a actividades delictivas y perseguida por las autoridades.
El proverbio inglés “Honesty is the best policy” significa «La honestidad es la mejor política». Elena eligió otro camino, y su fama de mujer temible no la libró de las consecuencias.
5. Gan Gan: el último enfrentamiento
En junio de 1915 llegó el desenlace. Elena se encontraba con Martín Taborda en la región de Gan Gan, en el actual territorio de Chubut, cuando una partida policial encabezada por el comisario Félix Valenciano salió a detenerlos.
El encuentro terminó en un tiroteo. Las reconstrucciones periodísticas describen a Elena herida y refugiada detrás de un caballo muerto, mientras Taborda intentaba resistir desde otra posición.
La situación se volvió desesperada. La mujer que había construido su fama alrededor del Winchester ya no tenía una salida clara.
Elena murió durante el enfrentamiento. Los relatos difieren en algunos detalles de sus últimos minutos, pero coinciden en el desenlace: la Inglesa Bandolera cayó ante la partida policial en la inmensidad patagónica.
«Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe», dice el refrán. Después de años de persecuciones y enfrentamientos, su historia terminó violentamente.
6. Entre la historia y la leyenda
Tras su muerte, Elena Greenhill continuó viviendo en los relatos de los pobladores. Elías Chucair recuperó parte de esa memoria en La Inglesa bandolera y otros relatos patagónicos, obra fundamental para acercarse a su historia.
No todas las hazañas que se le atribuyen pueden verificarse con la misma certeza. Algunas proceden de testimonios orales recogidos décadas después, por lo que conviene distinguir entre los hechos conocidos y las anécdotas transmitidas por la tradición.
Elena no fue una heroína sin manchas ni una simple figura de leyenda. Fue una mujer que desafió las convenciones de su tiempo, se vinculó con el bandolerismo rural y terminó muriendo en un enfrentamiento con la policía.
Sentencia final
Hay quienes recorren la vida por caminos tranquilos y quienes, aun equivocando el rumbo, prefieren afrontar la tormenta antes que renunciar a su libertad.
Elena Greenhill cabalgó por la Patagonia siguiendo su propio destino. Cuando el viento borró sus huellas, quedó una historia de audacia, violencia y soledad, como tantas otras que todavía guarda la inmensidad del sur.

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