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viernes, 16 de octubre de 2026

EL MISTERIO DE LA CASA DE COSTA BONITA

 

La casa que desapareció bajo los médanos de Costa Bonita

Un misterio de nuestra costa que todavía espera ser descubierto

Hay historias que no aparecen en los libros, pero permanecen vivas en la memoria de quienes las conocieron. Esta es una de ellas: la de una casa de veraneo que, poco a poco, fue desapareciendo bajo la arena de los médanos de Costa Bonita.

Viniendo desde Quequén, unos 300 metros antes de llegar al balneario, había una vivienda que se podía observar desde el camino costero. De un lado estaba el mar; del otro, el continente, con sus médanos y su paisaje cambiante.

Esto ocurría a fines de los años ochenta y comienzos de los noventa.

Recuerdo aquella casa porque mis hijos, durante los primeros años, bajaban por el médano hasta llegar a ella. Pero el paisaje fue cambiando. La arena avanzaba y cada vez resultaba más difícil acceder a la vivienda. Llegó un momento en que mis hijos ya no pudieron bajar más.

El médano había terminado por tapar completamente la casa.

No tengo fotografías para mostrar, pero algunos vecinos también recuerdan aquella construcción. Por eso me animo a compartir esta historia: quizá entre todos podamos reconstruir lo que ocurrió y precisar dónde se encontraba.

Los médanos vivos son parte de la naturaleza de nuestra costa. El viento desplaza la arena y modifica el terreno, a veces lentamente y otras con avances que terminan transformando por completo el paisaje. Lo que ayer estaba a la vista, mañana puede quedar oculto.

Y aquí surge la pregunta que da origen a esta publicación:

¿Seguirá aquella casa debajo de los médanos de Costa Bonita?

No podemos afirmarlo sin una investigación que permita localizar el terreno y comprobarlo. Pero el recuerdo de quienes la vimos constituye un punto de partida.

Me gustaría que se comunicaran quienes recuerden esa vivienda, conozcan a sus antiguos propietarios o tengan algún dato que permita reconstruir su historia. También sería muy valiosa una fotografía familiar en la que aparezca la casa, aunque sea al fondo.

A veces, los recuerdos de varios vecinos permiten recuperar una parte del pasado que parecía perdida para siempre.

Como dice el refrán, «El viento borra las huellas, pero no los recuerdos».

Una casa, un médano y una historia por recuperar

La arena cubrió sus paredes,
el viento cambió el lugar;
pero queda su recuerdo,
esperando regresar.

¿La recordás? Si conociste aquella casa de veraneo antes de llegar a Costa Bonita, viniendo desde Quequén, te invito a compartir tu testimonio.

Quizá entre todos podamos descubrir quiénes fueron sus propietarios, cuándo fue construida y si todavía quedan restos de ella bajo la arena.

Porque la historia de Necochea y Quequén no está solamente en los grandes acontecimientos. También vive en estas pequeñas historias, en los paisajes que cambiaron y en los recuerdos de quienes fuimos testigos.

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