San Javier, Misiones: cuando la frontera parecía no tener límites
«Hecha la ley, hecha la trampa», dice el refrán. Pero hay trampas que se aprovechan de la geografía, de los caminos escondidos y de un río que, en lugar de separar, puede convertirse en una puerta de escape.
En la frontera misionera, el río Uruguay une y separa al mismo tiempo. De un lado, San Javier, en la Argentina; del otro, Porto Xavier, en Brasil. Durante mucho tiempo, el intercambio entre ambas orillas formó parte de la vida cotidiana de sus habitantes. Pero esa misma cercanía también fue aprovechada por delincuentes que encontraron en los pasos clandestinos una manera de robar en un país y esconder el botín en el otro.
A fines de 2012, la Policía comenzó a seguir los movimientos de un grupo que actuaba en localidades del centro de Misiones y en territorio brasileño. La investigación culminaría en marzo de 2013 con varias detenciones y con la captura de un hombre que había escapado de una prisión de Brasil: Valdir Severo Martins.
Un prófugo al otro lado del río
Martins era oriundo de Cruz Alta, en el estado brasileño de Río Grande do Sul. En noviembre de 2012, aproximadamente, había escapado del presidio de São Luiz Gonzaga, donde cumplía una condena de veinte años. Según las informaciones publicadas entonces por la prensa misionera, tenía antecedentes por homicidio, robos y hurtos, además de otras investigaciones abiertas en su país.
La fuga encendió las alarmas de las autoridades brasileñas, que advirtieron sobre la posibilidad de que el prófugo hubiese cruzado a Misiones.
No era un desconocido para la Justicia. Las crónicas periodísticas lo describían como un hombre con experiencia en el manejo de armas y las artes marciales. Sin embargo, su captura no se produjo inmediatamente. Durante varios meses, los investigadores procuraron reconstruir sus movimientos y localizar a las personas que podían estar ayudándolo.
La frontera ofrecía numerosas posibilidades para desaparecer. Bastaba cruzar el río por alguno de los pasos utilizados fuera de los controles habituales para cambiar de jurisdicción y complicar la persecución.
La conexión argentina: el hombre apodado Negrón
Una de las pistas principales surgió de la detención de un argentino conocido como «Negrón», identificado por la prensa como Hugo Celso M., de 42 años.
Según las publicaciones de marzo de 2013, Negrón había conocido a Martins durante su paso por una prisión brasileña, donde había cumplido una condena por falsificación de dinero. Cuando recuperó la libertad y regresó a la Argentina, habría mantenido el contacto con el brasileño y facilitado su llegada a Misiones.
Negrón también quedó involucrado en una causa por el robo de más de cinco mil pesos y una alcancía con monedas de la vivienda de un administrador de Aduana que residía en San Javier.
A partir de esa detención, los investigadores comenzaron a relacionar distintos hechos delictivos y a seguir los pasos de Martins y de sus presuntos colaboradores.
La Policía sospechaba que el grupo había cometido robos en San Javier, Leandro N. Alem, Oberá y localidades brasileñas próximas a la frontera. No todos esos hechos fueron esclarecidos judicialmente en las noticias disponibles, pero la investigación permitió reconstruir una posible modalidad de funcionamiento.
Las Correderas: el río como camino clandestino
El paso conocido como Las Correderas, en la zona de San Javier, ocupó un lugar central en las informaciones periodísticas.
De acuerdo con las fuentes policiales citadas por los diarios, los integrantes del grupo sustraían bienes en una de las dos orillas y los trasladaban a la otra. Lo robado en la Argentina podía ocultarse en Brasil, mientras que los objetos sustraídos en territorio brasileño podían ingresar a Misiones.
De esa manera, el río Uruguay se convertía en algo más que una frontera geográfica: era una vía utilizada para dificultar la recuperación de los bienes y la identificación de sus responsables.
No se trataba de una banda compuesta exclusivamente por brasileños. Entre los sospechosos había argentinos, y los investigadores procuraban establecer si existían otros colaboradores.
Las crónicas también mencionaron la posibilidad de que el grupo preparara un asalto a un banco de Alem. Sin embargo, esa versión fue presentada como una hipótesis policial: no hay fundamento para afirmar que el asalto se hubiera concretado.
La captura en Leandro N. Alem
El viernes 15 de marzo de 2013, después de una prolongada vigilancia, la Policía detuvo a Martins en un hospedaje de Leandro N. Alem.
Los investigadores habían seguido sus movimientos durante varios días. Cuando el brasileño regresó al alojamiento, los efectivos que aguardaban en las inmediaciones intervinieron y lo arrestaron. No ofreció resistencia.
En la habitación encontraron un equipo de música que había sido denunciado como robado. Junto a Martins fue detenido un joven argentino de unos 24 años, identificado por distintas publicaciones como Rubén Q. o Elisardo Q., quien había pertenecido a la Prefectura Naval Argentina y había sido separado de la fuerza en 2009, según la prensa de la época.
El equipo de música resultó una pista decisiva: permitió vincular el procedimiento con un robo ocurrido en la zona rural de San Javier.
Pero la investigación no terminó allí.
Nuevas detenciones en San Javier
El 21 de marzo fueron detenidos en el barrio Niño Jesús de San Javier otros dos hombres: Idelmar G. D. O., de 47 años, conocido como «Bombón», y Luis E., de 53.
Los allanamientos permitieron recuperar dos desmalezadoras, una motosierra, un machete, ropa, calzado y distintas herramientas. Según la investigación, esos objetos pertenecían a Nelson B., un vecino de 31 años que había denunciado un robo en su vivienda el 7 de marzo.
La recuperación de los elementos y las coincidencias con el equipo de música encontrado en Alem llevaron a los investigadores a relacionar a los detenidos con el mismo grupo.
Así, en el curso de pocos días, la pesquisa produjo varias detenciones y permitió reconstruir parte de la red de contactos que conectaba a los sospechosos de ambas orillas.
La prensa habló entonces de una banda fronteriza desarticulada. No obstante, corresponde recordar que las detenciones y las sospechas policiales no equivalen, por sí mismas, a una condena judicial por todos los hechos atribuidos.
La Justicia y el destino de Martins
La situación de Martins tuvo un recorrido más complicado de lo que sugerían los titulares iniciales.
El 27 de abril de 2013, el diario Primera Edición informó que la Justicia misionera lo había procesado por hurto. Según las fuentes judiciales citadas, las pruebas reunidas en aquella causa permitían sostener esa imputación, pero no una más grave.
La Justicia argentina aguardaba, además, la documentación formal de Brasil para tramitar su extradición, pues allí lo reclamaban por los delitos relacionados con su condena y sus antecedentes.
La historia no terminó con aquel arresto. En junio de 2015, El Territorio publicó que Martins había vuelto a quedar detenido en la Argentina, después de otra fuga carcelaria, esta vez de una unidad penitenciaria de Misiones. Para entonces estaba vinculado a una causa por transporte de estupefacientes y se habían reactivado los trámites relacionados con su entrega a las autoridades brasileñas.
La trayectoria posterior de Martins muestra que su captura de marzo de 2013 no significó el final inmediato de sus problemas con la Justicia.
Una frontera, dos países y una misma persecución
La historia de Valdir Severo Martins y sus presuntos colaboradores permite observar una dificultad característica de las zonas fronterizas: cuando los delincuentes se desplazan entre dos jurisdicciones, la persecución depende de la cooperación entre las autoridades y de la rapidez con que circule la información.
San Javier y Porto Xavier no eran solamente dos localidades enfrentadas a ambos lados del río. Eran también puntos de contacto entre comunidades, comercios, familias y trabajadores. La actividad de un grupo delictivo no debe confundirse con la vida de toda una población fronteriza.
En marzo de 2013, varios sospechosos fueron detenidos, se recuperaron bienes robados y la investigación permitió reconstruir una presunta red que operaba entre la Argentina y Brasil. Pero las noticias disponibles no permiten afirmar que todos los delitos investigados hubieran sido probados ni que cada detenido hubiera recibido condena por ellos.
La historia conserva, sin embargo, una imagen poderosa: un prófugo que cruzó el río buscando refugio, contactos que lo ayudaron a instalarse y una investigación policial que terminó alcanzándolo en un hospedaje de Alem.
Porque el río puede ocultar una huella durante un tiempo, pero no siempre consigue borrar el camino que deja detrás.
Fuentes consultadas
Ricardo Saidman, «La historia de una banda delictiva que operaba en las dos orillas», El Territorio, 7 de abril de 2013.
«Desarticulan peligrosa banda de delincuentes», Primera Edición, 18 de marzo de 2013.
«Cayeron otros dos integrantes de la banda del brasileño Valdir», El Territorio, 23 de marzo de 2013.
«Martins fue procesado por hurto y ahora aguardan por la extradición», Primera Edición, 27 de abril de 2013.
«Brasil extraditará a un peligroso bandido que atemorizó la frontera», El Territorio, 26 de junio de 2015.

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